Finaliza julio con el noveno pase de Cortometrajes

Despedimos el mes de julio con un nuevo bloque de cortometrajes que compiten en la Sección Oficial a Concurso. Ya van nueve sesiones de pequeñas obras proyectadas bajo la luz de Luna, para el disfrute y puntuación del jurado más exigente: el público.

Le plongeon

Le plongeon Festival Islantilla

A la directora francesa Delphine Le Courtois le tocó abrir la última proyección de julio. Nos trajo esta historia de miedos y dudas antes el gran salto: el de la niñez a la madurez. Y nos lo cuenta a través de un onírico salto desde un trampolín de una piscina repleta de bañistas. El jovencísimo actor Louis Leenart se encuentra solo ante el precipicio, y resuelve su interpretación con el talento de un actor ya consagrado. Bella historia la que nos propone Delphine. Una obra llena de elegancia, muy propia del buen cine francés. Magnífico salto desde el trampolín.

Los intrusos

Los intrusos Festival de Islantilla

Al Festival siguen llegando nuevas e interesantes propuestas procedentes de la Escuela de Cine de Madrid (ECAM), y esta pieza es una de ellas. Dirigida a doble mano por Jorge Juárez y Bárbara Morán nos cuentan la historia de Héctor y Daría. Dos adolescentes aparentemente diferentes, ella es atrevida y él es tímido, pero que en el fondo están igualmente solos y se necesitan el uno al otro. Contada con muy buen pulso, el cortometraje se apoya en las miradas de ambos protagonistas. Atención especial al momento musical donde suena un exitoso tema de Los Pecos. En ese instante los dos son una misa persona, y nosotros disfrutamos con ellos.

Mano a mano

Mano a mano Festival Islantilla

La tercera propuesta de la noche es una historia escrita y dirigida por Ignacio Tatay, que ya había rodado anteriormente su cortometraje “Novio” en Islantilla. Cuando una chica es sobrellevada por el deseo de besar a un chico… Esto es lo que nos cuenta Tatay. Y lo hace con suma elegancia, con la ayuda de unos sugerentes planos detalles perfectamente montados. Adam Quintero y Estíbaliz Gabilondo se dejan llevar por una música maravillosa que hace de hilo conductor de la historia. La canción final consigue levantar al espectador de la butaca. Una obra de las que te dejan con una sonrisa dibujada en la cara tras haberla disfrutado. Muy recomendable.

Mauvaise Tête

Mauvaise Tête Festival de Islantilla

Volvemos a Francia de la mano de una nueva directora, Camille Vidal Naquet, pero con una historia completamente diferente a la anterior en contenido y forma. Paul tiene 20 años. Cuando averigua que los médicos creen que el tumor cerebral de su madre es incurable decide intertar salvarla solo. Su obstinación le conducirá a sistuaciones perturbadoras… Y tanto, ya que más de un espectador tuvo que apartar la cara de la pantalla ante algunas de sus inquietantes imágenes. Puro cine de terror el que consigue la realizadora francesa, que mantiene en vilo al espectador de principio a fin. Buen cine de género.

Me llamo Olmo

Me llamo Olmo Festival Islantilla

De la ficción al documental. El realizador andaluz Olmo Figueredo quiere saber el motivo de su singular nombre. Y descubre un caso similar al suyo pocos meses antes de su nacimiento. Antonio Crespo Hermosilla escribió una carta al director de la revista Triunfo en mayo de 1980 en la que manifestaba su voluntad “Quiero que mi hijo se llame Olmo”, tras haber visto la película “Novecento” de Bernardo Bertolucci. Contada con bellas imágenes de recursos de la propia película y con un sorprendente final en casa del propio Bernardo Bertolucci. Una maravillosa historia que emocionó a los espectadores, entre los que a buen seguro, más de uno podría llamar “Olmo” a alguno de sus futuros hijos. Y es que el cine documental bien hecho llega al corazón del espectador mejor que nadie.

Metros útiles

Metros útiles Festival Islantilla

A David Cervera le tocó cerrar la noche y despedir el mes de julio con este drama social. Una pareja busca piso para comprar y un vendedor, perfecto como siempre Eric Francés, intenta vendérselo. Hasta ahí todo bien, pero el drama viene detrás, el drama está en lo que la pareja no cuenta con palabras pero sí con sus miradas. A lo largo del metraje es el vendedor el que habla y habla y habla sin contar nada. En cambio los otros, sin apenas hablar nos lo cuentan todo. Pero para poder hacer eso es necesario tres grandes actores y un director capaz de sacar lo mejor de todos ellos. Y David Cervera lo consigue.

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